Desde hace dos años, Josu González Triana (Beasain, 2006) y su perro Tobi, un border collie de casi cuatro años, han convertido el agility en su gran pasión. Todo comenzó cuando un conocido les animó a probar este deporte y, desde entonces, entrenar y competir se ha vuelto parte de su rutina. “Entrenamos casi todos los días”, afirma Josu, convencido de que la clave del éxito está en la constancia.
El esfuerzo ha dado sus frutos. El pasado fin de semana, en la competición celebrada en Gatika (Bizkaia), lograron su mayor logro hasta el momento: subir de categoría tras obtener los cinco puntos necesarios al quedar en segunda posición. “Estoy contento y satisfecho con lo que hemos conseguido”, reconoce Josu, quien también destaca el entusiasmo de su compañero: “Tobi cada vez disfruta más de este deporte”.
Ahora que han logrado el ascenso a la máxima categoría, el próximo objetivo está claro: clasificarse para el campeonato estatal. Para ello, Josu y Tobi comenzarán a competir este fin de semana. “Estoy muy ilusionado y con muchas ganas”, destaca.

Josu González
Concentración y conexión
El agility es un deporte en constante crecimiento y cada vez más popular, y es que no para de sumar aficionados. Creado en 1970 por el adiestrador canino Peter Meanwell, consiste en que un guía conduzca a su perro a través de un recorrido de obstáculos, que deben superarse con precisión y sin errores en el menor tiempo posible. La prueba se desarrolla en un circuito con un máximo de 23 obstáculos, entre los que se incluyen vallas, balancín, rueda, muro, empalizada, eslalon y pasarela. Cabe destacar que el orden de los obstáculos varía en cada prueba.
Durante la competición no se permite el uso de objetos ni comida que influya en la atención y concentración del perro, por lo que debe guiarse únicamente por la voz y los gestos de su guía. Por ello, la conexión entre ambos es necesaria y fundamental, y en el caso de Josu y Tobi, viene de mucho antes de pisar una pista de agility.
Llevan juntos desde que Tobi tenía apenas dos meses, tiempo en el que han construido un vínculo sólido, único e inquebrantable. Para Josu, Tobi no es solo su perro, sino una parte esencial de su vida: “Es uno más de la familia”, cuenta, añadiendo que pasan juntos casi todo el día; realidad de la que ambos disfrutan enormemente.

Tobi
De Olaberria a Etxarri Aranatz
Josu González y Tobi forman parte del club de agility Arkueta, ubicado en Etxarri Aranatz (Nafarroa). Sin embargo, antes de unirse a este club, sus entrenamientos eran mucho más improvisados. Comenzaron en Olaberria, donde Josu, con gran entusiasmo e ilusión, adquirió sus propios obstáculos y diseñaba los circuitos por su cuenta y con imaginación. Aquella fue su primera toma de contacto con esta disciplina deportiva, la cual se ha convertido ya en forma de vida para esta joven pareja.
Cuando González descubrió la existencia del club de agility Arkueta, decidió dar el salto y formarse allí, con el propósito de perfeccionar su técnica y prepararse para la competición. No obstante, no fue hasta aproximadamente un año después cuando Josu y Tobi comenzaron a competir.
El proceso de aprendizaje fue largo y exigente, ya que los perros, y Tobi no es la excepción, requieren tiempo para dominar cada obstáculo. Algunos, como el eslalon, resultan especialmente complicados. Josu recuerda que, para que Tobi lograra hacerlo bien, tuvieron que dedicar casi un año de práctica constante.
Asimismo, además de competir de manera individual, también lo hacen en grupo representando al club navarro. En el equipo participa también el beasaindarra Andrés Mateos junto a su perro, un Pastor Belga Tervueren de tres años llamado But. Se trata de una pareja con experiencia en competición que incluso en noviembre disputó el Campeonato de España en Alcalá de Henares (Madrid).
Empezar para quedarse
Josu González anima a todas las personas que tienen perro a que prueben el agility, ya que es una bonita manera de pasar tiempo de calidad con su mascota, disfrutar de algo divertido y, a la vez, retarse y superarse. Además, fortalece la conexión entre ambos. Según Josu, el agility es un deporte muy gratificante, ya que regala muchos momentos especiales junto a tu perro.
Él cuenta que, una vez que se comienza, es difícil dejar de practicarlo. Es una forma única de disfrutar no solo del deporte, sino también de la compañía y el vínculo que se crea entre ambos. Y aunque al principio pueda parecer desafiante, González afirma convencido que los beneficios y la satisfacción que se obtienen hacen que la experiencia realmente valga la pena.