El ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, no tira la toalla y se mostró ayer “seguro” de que “tarde o temprano” el euskera, catalán y gallego serán “oficiales” en Europa.
En una entrevista en Catalunya Ràdio y preguntado al respecto, Albares reconoció que desde hace “mucho tiempo” el Gobierno de Pedro Sánchez está haciendo “intensas gestiones diplomáticas” para conseguir la “unanimidad” respecto a esta cuestión y recordó que hace poco se conseguía una “victoria” para el catalán y el resto de lenguas cooficiales europeas, puesto que desde hace un mes se pueden utilizar en los plenos del Comité Económico y Social.
En este sentido, el ministro español de Asuntos Exteriores se felicitó porque cree que cada vez hay una mayor “sensibilización” por parte de los Estados europeos para lo que ya es “normal” en el Congreso de los Diputados o en las calles de Euskadi, Catalunya o Galicia, donde “conviven dos idiomas”.
José Manuel Albares insistió en que una de sus “grandes prioridades” como ministro de Asuntos Exteriores y Unión Europea es que la “identidad española, que es plurilingüe, sea reconocida como indican los Tratados de la Unión Europea, que las identidades nacionales de cada país y el multilingüismo son valores a defender”.
El pasado mes de diciembre, Albares envió una carta a su homólogo polaco, Radoslaw Sikorski, para pedirle que durante la actual presidencia de turno de la UE durante este semestre se siga impulsando la oficialidad de las lenguas cooficiales.
Con su misiva, Albares busca que la solicitud de que las tres lenguas se incluyan en el reglamento lingüístico de la UE vuelva a la agenda del Consejo, después de que el asunto estuviera paralizado –como en tantas otras cuestiones realitivas a la unión Europea– durante la presidencia húngara.
20 millones de ciudadanos
En esa carta dirigida el ministro de Exteriores recordaba que 20 millones de ciudadanos residen actualmente en comunidades con lenguas cooficiales y los poderes públicos tienen la obligación de proteger sus derechos lingüísticos. Asimismo, reiteró que el Gobierno español está dispuesto a asumir los costes correspondientes a la puesta en práctica de esta iniciativa y está abierta a negociar los detalles prácticos de su puesta en marcha.
Albares remarcó a su homólogo polaco que el euskera, catalán y gallego aúnan una serie de características únicas por ser lenguas originarias de un Estado miembro; contar con reconocimiento constitucional; ser lenguas de trabajo en las dos Cámaras del Parlamento; realizarse en estas lenguas la producción normativa en los territorios en los que son cooficiales, incluida aquella que desarrolla el Derecho de la Unión; contar desde hace años con acuerdos administrativos sobre su uso en otras instituciones de la Unión; o haberse depositado copias certificadas de las traducciones de los Tratados a estas lenguas en los archivos del Consejo.