Tras una época de grandes estrenos, el actor Luis Fernández ha vuelto al prime time con La favorita 1922, la nueva apuesta de Mediaset que en su primera noche se convirtió en el mejor estreno en share de una serie desde 2022 y el más visto del último año. El intérprete, conocido por muchos como Culebra, de Los protegidos, comparte en este viaje a los años 20 proyecto con Verónica Sánchez (Los Serrano), Maribel Salas o Andrea Duro.
¿Cómo recibió la propuesta para ser Julio?
-Si te digo la verdad, el otro día lo confesó Josep (Cister, el creador), estuvo un mes detrás de mí porque tenía apalabrados otros proyectos y siempre soy de los que si dan su palabra me gusta cumplirlo. Pero realmente decidimos hacer La favorita porque creo que era una oportunidad muy buena protagonizar un personaje de época en Telecinco, porque era volver al prime time -que yo salí de una serie de prime time y le tenía muchas ganas- y creo mucho en volver a ver la televisión, que se ha perdido un poquito la magia de lo que era esperar un día a la semana para ver la serie. Un poco por todo eso y, aparte, por el personaje que es. Comprendí que lo tenía que hacer yo.
¿Cree que con series como esta se recupera esa tradición de toda la familia reunida en torno a la televisión?
-Yo tengo un recuerdo muy bonito. Con la serie en la que empecé la gente me paraba y me decían cómo vivían ese momento, y tengo un recuerdo muy bonito. No sé si pasará, ojalá. Creo que desde luego tiene todos los elementos para hacerlo, porque tiene aventura, amor, comedia -aunque la gente no se lo espera-... Yo digo que las favoritas son un poco como los Goonies (risas), porque ellas todo el rato se están renovando, luchando y creciendo juntas, y todo el rato es una aventura para ellas. Son cuatro mujeres luchadoras que persiguen sus sueños en una época en la que la mujer no podía luchar por nada. Habla de libertad, de mujeres emprendedoras...
“ ”
De mujeres fuertes que luchan contra los elementos.
-Las mujeres sois fuertes, pero sí. Habla de mujeres únicas en esa época, desde luego.
Como toda buena aventura, esta empieza con un viaje. Nos han llevado a los años 20. ¿Qué tiene esta época que atrae tanto a los espectadores?
-Pues no sé qué tiene, pero fíjate que todos hemos coincidido prácticamente en lo mismo, que es que se nos ha hecho fácil, y es complicado que se nos haga fácil, el llegar a los 20 y estar tan cómodos en esa época. Yo creo que tanto el equipo de arte y decorados como el de vestuario, maquillaje y peluquería nos han transportado a esta época. Nos lo han puesto muy fácil. Yo era ponerme el vestuario y ya me cambiaba la voz (risas). También hemos estado muy arropados por la dirección de la serie, que es maravillosa. No había trabajado con ninguno, y creo que todos ellos, todos nosotros, con el talento que hemos aportado cada uno, lo hemos hecho fácil. Tengo muy buen recuerdo del rodaje, de los ocho meses que han pasado. Estoy muy orgulloso de mi trabajo y del de mis compañeros.
“ ”
Ha tenido libertad para imaginar, para dotar a Julio de elementos suyos. ¿Ha tenido oportunidad también de imaginar cómo habría sido su vida en esos años 20?
-Creo que no habría sido como la de Julio, desde luego. Mi abuelo nació en el 20, mi abuela en el 19, pero claro, no tenían la edad de Julio. Bueno, yo me he basado en mi abuelo Teófilo, que es el padre de mi madre. Yo le perdí cuando era muy pequeñito, no le conocí, pero mi madre y mis tíos siempre me han hablado de él y soy el que más se le parece. No me he podido basar en él, porque no he tenido la oportunidad de hablar con él -ojalá hubiera podido-, pero creo que tengo algo de él. Soy el único rubio de mi familia. Entonces, creo que a lo mejor en un subconsciente ha salido mi abuelo.
Un detalle muy bonito, como también es bonito el tándem que ha formado junto a Verónica Sánchez. Usted viene de Los protegidos, ella de Los Serrano, dos series que han marcado la historia de la televisión. ¿Vienen a repetir éxitos?
-Si se puede, sería maravilloso. Yo creo en las cosas cíclicas y creo que hay momentos. Esta serie, a mí personalmente, el viaje que hemos hecho me recuerda a mi primera serie, que le tengo mucho cariño y me dio ese empujón para poder seguir haciendo lo que me gusta, que es mi oficio. Amamos nuestro trabajo, es muy difícil, a veces poco grato. El otro día escuché a Patrick Criado hablar de esto y decía que cuando no estás trabajando es cuando te haces actor, porque lo fácil es estar trabajando, que es lo que nos gusta, pero en esos parones que hay en nuestra profesión es donde realmente te das cuenta de lo que amas tu profesión.
¿Cómo se sobrelleva esa incertidumbre de no saber cuándo llegará el siguiente proyecto?
-Bueno, yo creo que sobre todo hay que aferrarse a uno mismo, a seguir luchando, a crear cuando no estás interpretando, a seguir en un camino creativo y no dejar a la familia y los amigos de verdad. Sí, es complicado, pero como yo siempre digo, no es fácil pero no es imposible. Hay que ser fuerte y constante contigo mismo.
Personal
Muchos lo siguen conociendo bajo el nombre de Culebra, de Los protegidos, el proyecto que lo lanzó al estrellato. Ahora, en su regreso al prime time, es probable que por la calle muchos empiecen a llamarle también Julio, el nombre de su personaje en La favorita 1922. Y es que no para ni un momento. Entre el año pasado y este ha presentado Cicatriz, El campeón, Un año y un día... En estos últimos años además hemos podido verle en proyectos como el regreso de Los protegidos, Afterparty, Fenómenos, Tres metros sobre el cielo y Tengo ganas de ti o Mar de plástico. A las órdenes de Álex de la Iglesia, también participó en Mi gran noche, la peli que representaba un especial de Nochevieja en el que todo lo que podía salir mal salía peor.
‘La favorita 1922’. En esta nueva serie viajamos al Madrid de los años 20, donde la marquesa Elena de Valmonte (Verónica Sánchez) pasa todo el tiempo posible en las cocinas para explorar su auténtica pasión y evadir a su autoritario marido. “Un día cualquiera, tanto ella como su doncella Cecilia se ven envueltas en un incidente que altera sus vidas y las convierte en fugitivas. Es entonces cuando encuentran refugio en un restaurante de la capital cerrado desde hace años”, cuentan a modo de reseña. Con la intención de sacar todo su potencial como cocinera, Elena decide reabrirlo, por lo que contactará con Julio (Luis Fernández), el propietario del establecimiento, quien les permitirá poner en marcha La Favorita Bistró, un local en el que tendrán cabida las cocineras y criadas más brillantes del país. “Sin embargo, el contrato de alquiler tiene una letra pequeña que descubrirán más adelante”.
Cada proyecto es un nuevo comienzo. Está marcado también por los recuerdos. ¿Es de esos actores que cuando terminan un rodaje se llevan un detalle del set?
-Es curioso. Sí, me he llevado cosas. La serie se llama La favorita, como el restaurante, y las servilletas llevan la serigrafía de L.F. Yo me llamo Luis Fernández, así que tengo unas servilletas que me traje; cuando venga alguien importante a mi casa, el rey o alguien así, le pondré esas servilletas (risas).
Era el destino entonces.
-Sí, además la serie está rodada en el plató en el que yo empecé hace quince años, así que por eso te comentaba que creo en lo cíclico. Yo espero que a la gente le guste este proyecto y que todo vaya bien, porque el producto es bueno y lo merece. Los directores de fotografía han hecho un trabajo impecable, es muy cine. El trabajo de todo el equipo, porque pocas veces hablamos de los técnicos y quiero mandar un mensaje para ellos, porque por ellos es posible esto.
Mucha gente afirma que los rodajes con usted están cargados de buen rollo.
-Bueno, yo intento que mis compañeros sean felices. Procuro ser feliz todos los días, aunque algunos es complicado, pero sonreírle a la vida funciona.
¿Nos puede compartir alguna anécdota de este rodaje?
-Tengo varias. Hay momentos muy de drama en esta serie, y las tardes se hacían muy pesadas. Rodamos doce horas casi todos los días, y después de comer se hace muy pesado. A veces las compañeras notaba que estaban un poco más de bajón, y me he disfrazado, me he vestido como ellas van vestidas con su mandil, compré una peluca. Les hacía reír. Me he disfrazado mucho. También tengo una anécdota con Verónica en el coche, porque tiene un habitáculo muy pequeño y se conduce a la derecha, y el acelerador está en el centro. Es un Buick de 1920 precioso, pero yo tengo las piernas muy largas y al bajarme del coche una vez sin querer le di a la palanca de cambios y metí marcha atrás. Entonces, cuando aceleré para irnos el coche salió para atrás y eso creo que lo recordamos todos con mucha risa, menos los eléctricos que estaban detrás mío sujetando un palio, que vieron muy cerca el coche.
Además de La favorita, ha presentado Un año y un día, el año pasado El campeón, Cicatriz... Está siendo una buena temporada, ¿no?
-Sí, la verdad es que nunca me he quejado porque sería egoísta. 2023 y 2024 han sido dos años muy buenos en los que he podido hacer además personajes muy distintos.
Por la calle no sabrán cómo llamarle. Culebra, Julio...
“ Culebra’ está muy presente en el día a día todavía ”
-(Risas). Creo que Culebra sigue mandando en los personajes de mi vida. La gente lo recuerda con mucho cariño, parece como si no hubieran pasado los años, y han pasado 15. Culebra está muy presente en el día a día todavía.
Después de La favorita, que ha pasado incluso por el Festival de Málaga, ¿qué le depara el futuro?
-Yo creo que lo mejor está por llegar, que hay que ser optimista. La vida siempre te pone en tu sitio. Hay que trabajar, trabajar y trabajar, que es como aprendemos y seguimos al pie del cañón.