Los rayos UVA son exactamente igual de dañinos en pleno mes de agosto que en enero o marzo, motivo por el que los expertos recomiendan usar protector solar todo el año.
Es un error común pensar que la protección solar solo es necesaria en días soleados y durante el verano. Sin embargo, hasta el 80% de los rayos UV pueden penetrar a través de las nubes, lo que significa que la piel está expuesta a la radiación solar dañina incluso en días nublados. Además, la nieve y el hielo pueden reflejar hasta el 90% de los rayos UV, aumentando significativamente la exposición durante el invierno, especialmente en actividades al aire libre como el esquí o la montaña.
Por otro lado, la exposición a los rayos UVA contribuye significativamente al envejecimiento prematuro de la piel, manifestándose en forma de arrugas, manchas de la edad y pérdida de elasticidad. El uso regular de crema solar ayuda a prevenir estos signos de envejecimiento, manteniendo la piel más joven y saludable durante más tiempo.
Sin embargo, el 67% de la población del Estado reconoce que sólo usa protector solar para evitar quemaduras en verano, a pesar de la recomendación de aplicarlo a diario para evitar la aparición de problemas cutáneos como el fotoenvejecimiento o, en el peor de los casos, el cáncer de piel.

Participantes en la Reunión del Grupo Español de Fotobiología (GEF).
Así se desprende de los resultados obtenidos en España en el Estudio ALL, una encuesta impulsada por los laboratorios Pierre Fabre sobre una muestra en más de 50.000 personas de todo el mundo (4.000 en nuestro país) y que fue presentada por Mary Carmen Muiños, medical activation manager de la citada compañía, en la 39ª Reunión del Grupo Español de Fotobiología (GEF) de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV).
Según el estudio, más del 32% de la población no se aplica el fotoprotector porque no se acuerda, el 11% no conoce la recomendación de protegerse frente al sol y el 9,8% señala no creer en la utilidad de estos productos. Además, sólo el 39,7% de los españoles encuestados asegura que se reaplica el fotoprotector cada dos horas en los días más soleados.
Crema solar, a diario
“A pesar de que la recomendación sería la aplicación de crema solar casi de forma diaria, la gente piensa que el fotoprotector sólo se tiene que utilizar cuando se va a la playa y no cuando se sale a la calle a hacer alguna actividad que implique exposición solar, como el deporte, paseos… Estos productos, que al menos deberían aplicarse una vez al día antes de la exposición, se usan mucho menos de lo que se deberían usar a diario y en términos generales, las personas se aplican 3 o 4 veces menos cantidad de la recomendada para que el fotoprotector cumpla la función del etiquetaje”, lamenta el doctor José Aguilera, coordinador del Grupo Español de Fotobiología.
Se trata de unos datos que pueden ser preocupantes si se tiene en cuenta que el 47,4% de los españoles señalan exponerse al sol entre las 11.00 horas y las 16.00 horas porque, a pesar de que es la franja horaria más dañina, es la única en la que pueden exponerse al sol (48,2%) o es la que coincide con sus actividades cotidianas (47%).
“Estos resultados sugieren la necesidad de adoptar medidas educativas especialmente a los más jóvenes y entre los pacientes con alto riesgo de cáncer de piel, con el fin de motivar un cambio de comportamiento, tanto respecto a evitar la exposición al sol en las horas de radiación más intensa, como para estimular el uso eficaz de la protección solar”, comenta Muiños.
Medidas educativas
Del mismo modo se manifiesta el doctor Santiago Vidal, coordinador local de la 39ª Reunión del GEF, quien, subraya la importancia de informar a la sociedad de que el cáncer de piel es más común en las personas con antecedentes familiares, nevus o fototipo muy claro; de que hay que priorizar la prevención del fotoenvejecimiento frente al bronceado; y de que, además de los fotoprotectores, es necesario usar gorras, camisetas, gafas de sol y permanecer en la sombra los días más soleados.
Estas pautas, tal y como añade Vidal, sirven tanto para los niños como para los adultos. “El camino es largo, pero poco a poco se va a conseguir mejorar la fotoprotección de la población. Concienciación, educación, acción y formulación de nuevos productos son actualmente los nuevos retos presentes”, concluye Aguilera.