Actualizado hace 1 minuto
Millones de contribuyentes deben rendir cuentas a Hacienda cada año presentando la declaración de la Renta (IRPF) en las fechas convenidas. Para ello, deben preparar toda la documentación en la que se recojan los movimientos económicos del año anterior, presentarla y esperar el veredicto de la Agencia Tributaria. El resto ya los sabemos: si el fisco nos ha retenido durante el año menos dinero del que debería, nos saldrá a pagar, y si nos ha retenido más, nos devolverá lo que ya era nuestro.
Concluido el trámite, podemos pensar que una vez que Hacienda valida nuestra declaración de la Renta ya hemos cumplido con el fisco hasta el año siguiente, pero puede que esto no sea exactamente así. Y es que, Hacienda dispone de un plazo de cuatro años para revisar, comprobar y reclamar todos los importes de la declaración, por lo que es imprescindible conservar toda la documentación que pudiéramos necesitar para demostrarlo.
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Declaraciones de la Renta apiladas en un despacho.
Prescripción de derechos
La normativa establece que los derechos que prescriben a los cuatro años son:
- El derecho de la Administración para determinar la deuda tributaria mediante la oportuna liquidación.
- El derecho de la Administración para exigir el pago de las deudas tributarias liquidadas o autoliquidadas.
- El derecho a solicitar las devoluciones derivadas de la normativa de cada tributo, las devoluciones de ingresos indebidos y el reembolso del coste de las garantías.
Al prescribir estos derechos en dicho plazo, Hacienda tiene cuatro años a contar desde el día siguiente al fin de la campaña para revisar tantas veces como quiera tu documentación. Por ello, durante ese tiempo, puede pedirte en cualquier momento que le facilites algún documento.
Esto te obliga a conservar a la vez cuatro declaraciones de la Renta, una por cada año, y toda la documentación necesaria para justificar cada una de ellas; debes tenerlo todo disponible por si lo requiere Hacienda hasta que prescriba la declaración a los cuatro años.
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Una mujer revisa varias facturas.
Plazo de prescripción mayor
Hay casos en los que el plazo de prescripción es mayor, por lo que la documentación se debe conservar durante más tiempo.
Es el caso de las escrituras de compraventa de inmuebles y las facturas e impuestos pagados en este caso; las amortizaciones de mobiliario, ya sea de pisos o de locales alquilados; la compensación de pérdidas y rendimientos negativos que se deben aplicar en posteriores ejercicios o la deducción por adquisición de una vivienda.
Si se interrumpe la prescripción por algún motivo, el plazo de cuatro años empezaría a contar otra vez de cero. Esto puede ocurrir si el contribuyente recibe una notificación de la Agencia Tributaria, si se paraliza el proceso, si se realizan correcciones o si se presenta una declaración complementaria.
Qué documentos hay que guardar
Visto lo visto, además de la declaración de la Renta, cada año debes guardar los certificados remitidos por el banco con la información fiscal, las aportaciones realizadas a planes de pensiones, los rendimientos de las inversiones y el certificado de retenciones del IRPF (Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas) que facilita la empresa.
También debes conservar los certificados de los donativos emitidos por organizaciones, los justificantes de deducciones como el pago de las cuotas de los colegios profesionales o los gastos escolares, así como las facturas que hayan dado derecho a ayudas o subvenciones.
Multa
De esta forma, debes conservar todos los justificantes de aquellos datos que se hayan añadido en la declaración. En el caso de que la Agencia Tributaria reclame la declaración de la Renta de un contribuyente y este no pueda aportar los documentos requeridos, la ley establece sanciones que van desde los 150 hasta los 6.000 euros.
Ya lo sabes, a partir de ahora, tras ajustar cuentas con Hacienda, guarda a buen recaudo tanto la declaración de la renta como toda la documentación que hayas aportado junto a ella. Si el fisco te reclama algún documento, debes poder facilitarlo, ya que no hacerlo te puede salir muy caro.