Gipuzkoa

Galilea, el bar más auténtico de Zumarraga, cierra sus puertas

Lo abrieron dos parejas, hace 55 años: Jesús Galilea y Rosario Tejada, y Josemari Galilea y Julia Ramírez
Rosa Ortega, en la barra del bar Galilea.
Rosa Ortega, en la barra del bar Galilea. / Asier Zaldua

Hoy cierra sus puertas el bar Galilea, uno de los últimos bares de toda la vida que quedaba en Zumarraga. El Galilea es un bar 'de verdad, de los de antes'. Conocido porque hasta hace poco apenas entraban mujeres y todas las tardes se jugaban partidas de cartas a cara de perro y con el Farias o el Ducados en la boca.

En todas las mesas se jugaban partidas, no quedaba ninguna vacía, y otro montón de vecinos miraban con la condición de no hablar e invitar a tabaco. Lo más parecido a un 'saloon' del oeste que ha habido en este municipio. Uno de los últimos protagonistas de un tiempo en el que los niños iban al bar a por tabaco para su padre o a por el vino (barato, pero digno) que se guardaba debajo de la máquina de bingo.

Trabajadores de Orbegozo

El bar Galilea se abrió hace 55 años, al mismo tiempo que los trabajadores de la empresa Orbegozo llevaban a cabo una huelga que pasó a la historia, y nunca ha perdido el espíritu de aquella época. Ha muerto con las botas puestas. Muchos vecinos han sido clientes de este local desde el primer día.

Lo abrieron dos parejas de origen riojano: Josemari Galilea y Julia Ramírez y Jesús Galilea y Rosario Tejada. El primero en venir a Zumarraga fue Jesús. Llegó por mediación de un cuñado y se puso a trabajar en la empresa Orbegozo. Después vinieron su hermano y su cuñada. Las dos parejas cogieron el bar Korta del barrio Eitzaga. A los pocos años abrieron el bar Galilea en la avenida Urdaneta. Con ellos trabajó Juanito 'Motxo', un hermano de Josemari y Jesús.

Después tomaron el testigo las primas María Ramos Galilea y Rosi Galilea, hijas Josemari y Julia y Jesús y Rosario respectivamente. María Ramos tenía siete años cuando sus padres vinieron a Zumarraga y era una niña cuando abrieron el bar. “Recuerdo que bajaba todas las noches a traerle la cena al aita. Vivíamos en Eitza y pasaba un poco de miedo”, recordaba en un reportaje publicado en este periódico en 2020.

Hace 10 años Rosi dejó el bar y en su lugar entró su cuñada Rosa Ortega. Ramos se jubiló en 2022 y desde entonces ha sido Ortega la que se ha encargado del Galilea. “Vine de Palencia hace 15 años. Allí trabajé en un bingo, un supermercado, una fábrica... Aquí trabajé en la empresa Plasnor. Cuando se jubiló mi cuñada Rosi, me quedé con Ramos. Ella se jubiló en 2022”.

Cambio de trabajo

Aún no está en edad de jubilarse, tiene 55 años, pero ha decidido dejar el bar. “Desde la pandemia el negocio ha bajado y, además paso el día en el bar. Vengo a las 10.30 y me voy a medianoche. Me gusta dejarlo todo limpio para el siguiente día. Pero me he hartado. De momento, voy a cerrar el bar y organizar mi casa. Después, me pondré a buscar otro trabajo. Hay que seguir cotizando”. Aunque ha acabado cansada, lo deja con un poco de pena. “Todos los que nos reunimos en el Galilea somos como de la familia. Un día discutes con uno, al día siguiente con otro... A los clientes les da pena que lo deje, pero lo entienden”.

2025-03-06T11:33:03+01:00
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