En el corazón de Álava, a los pies de la Sierra de Iturrieta, la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de Alaitza guarda uno de los secretos mejor conservados del arte medieval en Euskadi. Su estructura, aparentemente convencional, esconde una serie de elementos arquitectónicos y un conjunto pictórico que ha cautivado a los expertos.
Descubiertas en la década de 1980, las pinturas murales de esta iglesia rompen con la iconografía tradicional de los templos cristianos, presentando escenas bélicas y de la vida cotidiana en lugar de pasajes religiosos. Es un lugar al que merece la pena acercarse y contemplar su valor histórico y cultural.
Un templo con historia y misterio
La iglesia de Alaitza (concejo de Iruraiz-Gauna) es una edificación medieval de planta rectangular con un presbiterio compuesto por un tramo cuadrado y un ábside semicircular. Su portada principal, de arco apuntado con un toque ajedrezado, ha sufrido el deterioro del tiempo, pero aún conserva su majestuosidad.
En su interior, destaca la bóveda de horno en el ábside y de cañón en el resto del templo. Adosada a la nave principal, se encuentra una segunda nave medieval, conectada mediante grandes arcos.
La espadaña de sillería es otro de sus elementos más representativos. De estilo barroco, posee tres vanos, dos de ellos con campanas, mientras que el tercero permanece vacío. La decoración de placas a los lados, el frontón triangular con bolas y jarrones y la cruz de forja que lo corona muestran la influencia arquitectónica vasca del siglo XVII.
Unas pinturas fuera de lo común
Lo que hace única a esta iglesia son sus pinturas murales. Situadas en el ábside, representan escenas de guerra con mucho detalle. En la zona central, se puede ver el asedio a un castillo, con soldados defendiendo sus almenas y guerreros a caballo intentando tomar la fortaleza.
También se representan combates cuerpo a cuerpo, escenas de caza, funerales y grupos de mujeres llevando ofrendas a los templos. Sorprendentemente, no hay figuras de campesinos ni clérigos, lo que sugiere que las pinturas están centradas en la nobleza y sus vivencias.
Este tipo de iconografía refuerza la teoría de que Alaitza no era una iglesia convencional. Sus elementos arquitectónicos, como un nicho apuntado en el lugar donde debería estar el altar y un arcosolio en la pared norte, parecen indicar que el templo pudo haber sido también un espacio funerario.
Una de las pruebas más intrigantes es la existencia de una ventana palaciega en la pared oeste, lo que sugiere la posible presencia de una casa-torre anexa a la iglesia en la Edad Media.

Pinturas medievales en el interior de la iglesia de Alaitza
El conflicto entre nobleza y clero
Para comprender este fenómeno, es importante contextualizar la relación entre la nobleza rural y la Iglesia en la Edad Media. Antes de que los templos fueran administrados por el obispado, solían ser financiados y controlados por familias nobles, que también se beneficiaban de los diezmos y limosnas.
Sin embargo, con la reforma gregoriana del siglo XI, se intentó separar el poder laico del religioso, integrando las iglesias en una estructura eclesiástica bajo control episcopal.
En Álava, esta transición no fue sencilla. Existen documentos históricos que relatan la resistencia de los alaveses a la autoridad del obispo de Calahorra, quien incluso amenazó con excomulgar a toda la región.
Esta oposición se reflejó en documentos y también en la arquitectura de las iglesias, donde es común encontrar representaciones de nobles en los capiteles y frisos, reafirmando su dominio sobre los templos.
En el siglo XIV, la nobleza recuperó parte de su poder y volvió a apropiarse de las iglesias, adosando estructuras privadas y funerarias. Un ejemplo bien documentado es el de Urbina-Basabe, en el valle de Kuartango, donde se construyó una casa-torre dentro del templo.
En Alaitza, aunque la torre desapareció con el tiempo, algunos elementos arquitectónicos confirman que la iglesia formaba parte de un conjunto privado.

Vista de la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de Alaitza
Otras joyas ocultas
El caso de Alaitza no es el único en Euskadi. A escasos 20 kilómetros de Vitoria, en Iruraiz-Gauna, está Gazeo, donde se encuentra la iglesia de San Martín de Tours, donde en 1967 se descubrieron unas impresionantes pinturas góticas ocultas bajo una capa de cal durante siglos.
Estas obras, de gran calidad y en excelente estado de conservación, representan escenas religiosas como el misterio de la Sagrada Trinidad y el Juicio de las almas.
¿Cómo llegar?
Para llegar a Alaitza y Gazeo en Álava, toma la A-1 desde Vitoria dirección Pamplona. Sal en Agurain/Salvatierra y sigue por carreteras locales: la A-3114 hacia Alaitza y la A-3138 hacia Gazeo. Ambos pueblos están a menos de 5 km de Salvatierra y bien señalizados, por lo que pueden visitarse durante el mismo día