La llegada el año pasado de Ane Santesteban (Errenteria, 12 de diciembre de 1990) al Laboral Kutxa anunciaba una amplia sonrisa en el equipo vasco porque contaban con la mejor ciclista vasca de los últimos cursos. El Laboral Kutxa continúa creciendo y la incorporación de la guipuzcoana suponía un refuerzo significativo para la escuadra en su carrera de acceder al WorldTour, una misión para el equipo morado. Era la mezcla perfecta.
La de una ciclista con impacto y la de una estructura con el deseo de dejar huella y un proyecto con futuro. Campeona de España en 2013 y Top-10 en la general del Giro y del Tour de Francia, Santesteban se postulaba como la líder natural de la formación vasca.
Esa era la teoría y el cálculo, pero la mezcla no funcionó. Una rareza porque la apuesta parecía segura. Santesteban, una asidua a los puestos nobles, no era capaz de alcanzar su mejor versión, aunque en el inicio de la campaña logró la segunda plaza en la clásica de Almería.
A pesar de ese apunte, el rendimiento de Ane no alzó el vuelo. Un misterio, porque la ciclista de Errenteria se conoce a la perfección. Sin embargo, algo en su organismo imposibilitaba su mejor pose. El dolor y el malestar físico marcaron su devenir durante una campaña deletreado por un calvario.
La guipuzcoana no lograba encontrar el foco de su quebranto a pesar de las visitas a numerosos especialistas. Las pruebas que le realizaron para tratar de desentrañar el origen de la dolencia no eran capaces de concretar un diagnóstico.
Creciente malestar
Sin una respuesta sobre la causa de ese creciente malestar, que parecía muscular, y con los dolores presentes, Santesteban padeció horrores durante el curso, además del desasosiego y la inquietud psicológica de no saber qué padecía. Pocas sensaciones peores. En el extrarradio del equipo, se especuló respecto al rendimiento de Santesteban, que no casaba con su nivel y capacidad competitiva.
“La mayoría de las personas achacaron mi bajo rendimiento a algo mental, a no soportar la ‘presión’ de correr en el equipo de casa. Sin darse cuenta que la única presión me la pongo yo. Aquí o en cualquier otro equipo porque a mí me gustaba rendir. Nada más. Yo sabía que algo me pasaba, no me encontraba bien, tenía diferentes síntomas que no sabía de dónde venían", indicó en el escrito.
"Después del Tour, recuerdo hablar con el entrenador y el médico del equipo, decirles que me dolían las lumbares y una pierna. Hicimos una resonancia y no se veía nada. Visité a otros especialistas y todo estaba bien”, narró Ane Santesteban a través de las redes sociales respecto a un periodo de zozobra que le postró en la intranquilidad de la incertidumbre, la senda a la desesperación, como cita ella.
Desesperación
“Desesperación y más desesperación hasta que, en octubre, fui al ginecólogo y vimos cuál era el problema”, expresó en su escrito. En octubre una visita al ginecólogo dio con la solución y abrió una grieta a la esperanza.
“El 31 de octubre, en una revisión anual ginecológica, me vieron un quiste en el ovario y endometriosis. Está claro que, todo lo que termina en oasis, no es del todo bueno pero, en mi caso, fue una liberación. Llevaba meses con dolor, encontrándome mal y visitando médicos para tener un diagnóstico y solución. Tardó meses”, expuso la guipuzcoana.
La endometriosis consiste en una afección del aparato reproductor sexual femenino en el que el tejido que recubre el útero crece en la parte exterior de éste provocando dolores en la zona de la pelvis. Una vez diagnosticada, el ginecólogo propuso a la ciclista tomar la píldora.
Buenas sensaciones
“¿Solución? Tomar la píldora (con ello, una buena retención de líquidos, granos y miedo a que me afectara aún más al rendimiento). La píldora no soluciona el problema pero las palabras de mi ginecóloga fueron: calidad de vida. Y en mi caso, así ha sido. Esos pinchazos que hacían retorcerme han desaparecido. Las buenas sensaciones han vuelto y sé que los resultados van a llegar”.
Ane decidió dar a conocer, en un acto de valentía y generosidad, el motivo de su dolencia para ayudar a otras mujeres tras un periodo de reflexión. “Ha llegado el momento de abrirme en canal y contaros todo. Al principio pensé en no hacerlo, por vergüenza a hablar sobre salud femenina (hormonas, ovarios...). Pero ahora he decidido hacerlo para ‘normalizar’, dar visibilidad y, sobre todo, por si puedo ayudar a otras mujeres”, apuntó la guipuzcoana. La sonrisa regresa a Ane Santesteban.