Los aeropuertos son puntos de entrada habituales de droga, de fármacos o de productos ilegales procedentes de otros países, aunque los cada vez más sofisticados mecanismos de control que existen en sus instalaciones frustran buena parte de los intentos de introducir sustancias. Pero eso no impide que lo sigan intentando, aun sabiendo a lo que se exponen si les pillan.
Cargamento de viagra
Uno de los últimos casos llamativos ha tenido lugar hace unos días en el aeropuerto de El Prat (Barcelona), donde agentes de la Unidad de Análisis e Investigación Fiscal y Fronteras de la Guardia Civil, con la colaboración de la Agencia Tributaria, detuvieron el pasado día 11 de febrero a un hombre que pretendía pasar el control de seguridad con más de 20.000 comprimidos de viagra, que llevaba guardados dentro de una maleta que había sido facturada en Santo Domingo (República Dominicana).
En el marco de los habituales controles de equipajes, los agentes detectaron la presencia de una gran cantidad de estos fármacos en la maleta facturada del joven de 22 años que acababa de llegar de ese país y que tras hacerle ver lo que habían encontrado no pudo justificar el origen legal de los medicamentos que trataba de introducir en el aeropuerto de la capital catalana.
Para "consumo propio"
Bueno, la verdad es que sí que intentó justificarlo, asegurando que llevaba la viagra para “consumo propio”, algo que de ninguna manera se podía sostener teniendo en cuenta que transportaba 20.208 unidades, que en total estaban valoradas en casi 100.000 euros (94.169,28 euros).
Además, tampoco contaba con los permisos necesarios para poder transportarlas, con lo que la Guardia Civil lo detuvo inmediatamente acusado de un delito contra la salud pública en materia de medicamentos, por la introducción ilegal del fármaco en España.
Riesgo para la salud
El sildenafil, mucho más conocido como viagra por su principio activo, se emplea principalmente para la disfunción eréctil y la hipertensión arterial pulmonar. Su comercialización y su uso están regulados y requieren prescripción médica. De hecho, su consumo sin supervisión facultativa o su compra por canales no autorizados pueden suponer graves riesgos para la salud, lo que no evita que se comercialice fraudulentamente y lógicamente sin ningún control sanitario a través de internet.
El material incautado a este joven ha sido puesto a disposición del Instituto Nacional de Toxicología de Barcelona, mientras que el detenido ha pasado a disposición del Juzgado de Instrucción número 3 de El Prat de Llobregat (Barcelona).