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El Faro de Leça iluminó el final de la jornada inaugural de O Gran Camiño, trazada por el camino de Braga, al otro lado de Galicia, en Portugal. La carrera, transfronteriza, rompió en la playa de Matosinhos, donde se disparó Magnus Cort Nielsen para hacerse con el liderato.
El danés arrancó con furia en el frenético final paralelo al mar. El esprint lo dominó con enorme autoridad. Nadie pudo pegarse al rebufo de Cort Nielsen a pesar de los esfuerzos.
Trazó una línea continua desde el punto en el que se activó, a menos de 300 metros, y la meta, que le acogió con cariño. En ese tramo se fue al suelo Txomin Juaristi, del Euskaltel-Euskadi.
A pesar del susto, de pasar algún tiempo sentado tras la caída a gran velocidad, el ciclista vizcaino se levantó con más cara de cabreo que de dolor. Julen Arriolabengoa, del Caja Rural, también se se raspó sobre el asfalto.
Urko Berrade no se cayó, pero le señaló la mala fortuna cuando la carrera se desató y no esperaba a nadie. Sufrió un pinchazo y para cuando notó la brisa que entraba a la línea de costa desde el mar, su reloj se había atrasado más de un minuto.
Demasiado tiempo en una carrera que es una concatenación de clásicas. El navarro masculló su mala suerte mientras sus compañeros se desgañitaban en la persecución.
Aunque lo intentaron, los muchachos del Kern Pharma no pudieron alcanzar al pelotón, donde viajaba Magnus Cort Nielsen, que arrancó la moto y dejó una maravillosa toma de cine en Matosinhos.