Martxel Iztueta (Tolosa, 2004) es un chaval tranquilo. Aunque su gran Parejas le haya puesto en el escaparate de la liguilla de semifinales, que inaugura este sábado junto a Unai Laso frente Artola-Mariezkurrena II en el frontón Bizkaia de Bilbao, un recinto que no le gusta demasiado, todavía no siente las mariposas en el estómago.
¿Le ha sorprendido a usted mismo el nivel que ha dado en su primer Campeonato de Parejas de Primera?
—Un poco sí, la verdad. He estado bastante bien. Pensaba que los partidos contra pelotaris de la talla de Zabaleta o Mariezkurrena me iban a costar más. Eso es lo que más me ha sorprendido de mí mismo.
El año pasado se perdió cuatro partidos del Parejas Serie B, que acabó ganando con Asier Agirre. Sin embargo, el presente curso sus manos han aguantado. ¿Se debe al material?
—Hay dos claves. La primera está en los tacos. He aprendido mucho y ahora llevo más y mejor puestos. Eso beneficia mucho al cuidado de las manos. Después, la segunda, sí que es el material. Dicen que en Primera las pelotas son más rápidas y exigentes, y es cierto, pero en Segunda los partidos son mucho más largos. Fíjese, el año pasado me tocaron varios de casi mil pelotazos y eso acaba pasando factura.
De todos modos, fue una experiencia que le enseñó, ¿no?
—Sí, sobre todo a la hora de dosificar y cuidar las manos. El año pasado perdimos el primer partido de las semifinales y luego conseguimos darle la vuelta. Lo bueno de este formato es que contamos con la posibilidad de fallar un partido.
¿Prefiere enfrentarse a un pegador o un zaguero secante que le haga trabajar y trabajar?
—Los pegadores hacen más daño. Prefiero dominar. Sobre todo, los partidos contra Zabaleta se me han hecho cuesta arriba. Su pelotazo tiene un brillo diferente. Si tiene el día de no fallar, es complicado de contrarrestar. Es el mejor. La velocidad de su pelotazo se percibe de otro modo desde dentro. En Idiazabal jugamos en contra y cometió muchos errores, pero se le veía con chispa. Aunque le diera yo un buen pelotazo al ocho, el suyo era otra cosa.
Un buen padrino
¿Qué tal se arregla con Unai Laso, que ejerce de padrino y asume mucha responsabilidad?
—Él lleva el peso. Es la estrella de la empresa. Es un pelotari tremendo, pero como persona hace muy cómodo el campeonato. No me ha metido presión en ningún momento de la liguilla. Me anima. Es alegre, un artista.
Tiene 21 años recién cumplidos y es su primer campeonato de titular, pero se ha convertido en uno de los grandes protagonistas y recibe muchos halagos. ¿Cómo lo está gestionando tanto emocional como psicológicamente?
—Tanto en lo bueno como en lo malo, no se puede hacer demasiado caso a los comentarios. La gente los hace con toda su buena intención y se agradecen los ánimos, pero hay que mantenerse un poco al margen. Ahora no soy el mejor y cuando pierda dos partidos no seré el peor. Tengo claro cuál es mi nivel deportivo y agradezco los comentarios de todo el mundo, pero me centro en lo mío.
Peio Etxeberria-Martija superan a Senar-Iztueta en Iruñea en la decimocuarta jornada del Campeonato de Parejas.
La mejora
Lo toma con naturalidad. Esto es una carrera de fondo, ¿no?
—Mi intención es estar aquí muchos años, pero hay que ser conscientes de que ahora no soy Zabaleta y si hago un mal verano, tampoco seré un paquete. Esto va de ser regular, evolucionar y mejorar; si lo logro, saldrán las cosas.
¿Dónde está su margen de mejora?
—En muchas cosas. Por ejemplo, en aficionados, tenía más soltura con la izquierda. Sin embargo, con este ritmo y este tipo de material, me cuesta más controlarla. La tengo más suelta y se me hace difícil regularla. Cometo más errores así.
Prosiga.
—Con la derecha, en cambio, tengo más problema a la hora de ponerme. Después, diría que me queda mucho por evolucionar en el aspecto físico.
¿Ha ganado muchos kilos desde que debutó el 11 de noviembre de 2022?
—Sí, diría que seis o siete.
Lo importante es ganar músculo funcional, con cabeza.
—Cuando debuté me veía bastante flaco y me obsesioné un poco con los números. Me decía que tenía que coger kilos y kilos. Empecé con unos 78 kilogramos y llegué a pesar 91, pero luego no movía la pelota. No hay que fijarse únicamente en las cifras, porque hay otros factores importantes que entran en juego. Yo necesito movilidad.
Juegan este sábado contra Artola y Mariezkurrena II, dos pegadores que amenazan con buscarle. ¿Tiene preparado el mono de trabajo?
—Sí. Además, este frontón es bastante bueno para ellos. Han jugado tres partidos aquí y han ganado dos –18-22 ante Jaka-Imaz y 22-12 ante Elordi-Zabaleta, mientras que cayeron ante Altuna III-Bikuña (22-12)–. Artola es un pelotari que le da mucho, pero que con el sotamano alarga el pelotazo y Mariezkurrena II está a tope. Estoy preparado. Espero que Laso enrede en los cuadros alegres y acabar llevándonos el partido.
Evidentemente, estando en las semifinales, uno es ambicioso, pero ¿son conscientes de que el objetivo está cumplido? Al fin y al cabo, siendo usted debutante, han dado buen nivel y, pase lo que pase, no se va a borrar la buena imagen mostrada.
—Es así. Cuando empezamos, nuestro objetivo era estar aquí. Ahora mismo no tenemos ninguna presión. Si nos vamos a la calle, ¿qué se le va a hacer? Hemos dado buena imagen todo el Parejas y nos tenemos que quedar con eso. No hay que darle más vueltas a las semifinales. Si empezamos perdiendo 10-0, no podemos venirnos abajo. Nuestra meta ahora es darlo todo y pelear cada tanto.
Es el más joven de la liguilla de semifinales...
—Sí, pero estoy bastante tranquilo por el momento. Este sábado veremos cómo salgo a la cancha, porque habrá más tensión.