Dicen de las personas que no hay dos iguales y lo mismo ocurre con las personas con autismo.
Cada realidad es diferente, cada persona autista es única, con sus propias necesidades, con distintas capacidades y con diferentes emociones. Este martes se celebra el Día Internacional del Autismo, una fecha que cobra especial relevancia en un contexto donde los casos y diagnósticos de este trastorno continúan en aumento. Por ello, la necesidad de visibilizar y sensibilizar sobre el autismo sigue siendo urgente. Así lo manifiestan desde la asociación Autismo Araba donde alertan del crecimiento de número de diagnósticos en el territorio alavés.
EN NÚMEROS
Así, en números, desde el 1 de septiembre hasta finales de marzo, la asociación ha recibido a 75 nuevas familias, lo que refleja un aumento significativo en la demanda de apoyo y recursos.
“ Desde el 1 de septiembre, la asociación ha recibido a 75 nuevas familias, lo que refleja un aumento en la demanda de apoyo ”
Es importante destacar que este número no se traduce directamente en 75 personas, ya que muchas familias llegan con más de un hijo. En un año escolar típico, atienden alrededor de 100 familias, y es común que algunas de ellas tengan dos o más hijos con autismo. Este crecimiento exponencial en los casos de autismo subraya la necesidad urgente de visibilizar esta realidad y ofrecer el apoyo necesario a las familias afectadas. “Cada nueva familia que se une a la asociación representa una historia única y un desafío que debemos abordar con empatía y compromiso”, explica Natalia Rojo, presidenta de la asociación.

Imágenes cedidas por la asociación Autismo Araba.
Detrás de cada caso de autismo hay una historia única y compleja que abarca una variedad de factores.
El autismo, o Trastorno del Espectro Autista (TEA), se manifiesta de diferentes maneras en cada individuo, lo que significa que no hay dos casos iguales.
Según explican desde la asociación, cada persona con autismo puede presentar un conjunto diferente de síntomas y habilidades.
Algunos pueden tener dificultades significativas en la comunicación y la interacción social, mientras que otros pueden ser altamente funcionales y tener habilidades excepcionales en áreas específicas.
Aunque todavía no se sabe con exactitud qué es lo que provoca la posibilidad de desarrollar este trastorno, lo cierto es que muchas investigaciones sugieren que los factores genéticos juegan un papel importante en el desarrollo del autismo. Sin embargo, no hay un solo gen responsable; más bien, se cree que múltiples genes interactúan con factores ambientales para influir en el riesgo.
“ Cada nueva familia que se une a la asociación representa una historia única y un desafío que debemos abordar ”
Por ello, además de la genética, ciertos factores ambientales durante el embarazo o en los primeros años de vida pueden contribuir al desarrollo del autismo. El autismo está relacionado con diferencias en la estructura y función del cerebro y, por ello, estas diferencias pueden afectar cómo las personas procesan la información sensorial, se comunican y se relacionan con los demás.
EDAD DEL DIAGNÓSTICO
Es cierto que los diagnósticos de autismo no se realizan en una edad específica, aunque hay momentos clave en el desarrollo de los niños y adolescentes donde se observa un aumento en la identificación de casos.

Imágenes cedidas por la asociación Autismo Araba.
Según detallan desde la asociación a este periódico, uno de los momentos más críticos es entre los 5 y 7 años, cuando muchos niños finalizan la atención temprana, que concluye al cumplir 6 años. Este es un período crucial para las familias, ya que dejan de recibir ciertos servicios y buscan continuar con la terapia y el apoyo necesario para sus hijos e hijas. Por ello, “es común que estas familias lleguen a asociaciones como la nuestra en busca de recursos adicionales y orientación sobre cómo seguir trabajando con sus hijos”, explica Natalia Rojo.
Otro momento significativo ocurre durante la adolescencia, entre los 12 y 14 años. En esta etapa, muchos jóvenes han tenido una experiencia educativa “relativamente ordinaria”, pero comienzan a enfrentar desafíos sociales más complejos. “Las familias suelen notar que sus hijos tienen dificultades para gestionar su vida social, lo que puede llevar a un aislamiento” creciente.

Imágenes cedidas por la asociación Autismo Araba.
Este cambio puede ser alarmante para los padres y madres, quienes buscan entonces la ayuda en la asociación para abordar las habilidades sociales y emocionales que son esenciales en esta etapa de desarrollo.
También hay un grupo importante de adultos que llegan a comprender que pueden estar en el espectro autista. Algunos descubren su trastorno a través del autismo de sus hijos, mientras que otros lo hacen mediante la formación o experiencias acumuladas a lo largo de su vida.
Sin embargo, el diagnóstico en adultos puede ser más complicado debido a la falta de información previa y a la variabilidad en cómo se manifiestan los síntomas en comparación con los niños.