El presidente del Gobierno español, en una situación de minoría parlamentaria, ha defendido en alguna ocasión los acuerdos con sus socios con el argumento de que tiene que hacer de la necesidad virtud. Y quizás esa máxima explique en parte su nivel récord de interlocución con el lehendakari Pradales, con quien se ha reunido ya cuatro veces en los ocho meses que han pasado desde que el jeltzale fue investido por el Parlamento Vasco, el 20 de junio de 2024. La última cita ha tenido lugar este jueves, aprovechando la visita de Pedro Sánchez a Zamudio para inaugurar la fábrica aeroespacial de ITP Aero.
Los cinco votos del PNV, que en esta legislatura sí son imprescindibles para Sánchez en el Congreso de los Diputados, así como la disposición que han mantenido todos estos años los jeltzales para contribuir a la estabilidad del Gobierno español desde una posición centrada, están propiciando que la relación sea mucho más fluida y que se hayan superado ya en este corto periodo de tiempo las reuniones que mantuvo el lehendakari Urkullu con Sánchez en toda la legislatura anterior, es decir, en casi cuatro años. En ese momento, la parte vasca hizo lo posible por propiciar el cumplimiento del Estatuto de Gernika y mantener reuniones, pero el presidente español no se destacó por atender de manera tan solícita sus peticiones.
Esta interlocución, propiciada también por la buena relación entre ambos dirigentes, está plenamente engrasada en un año decisivo para la industria vasca (en plena amenaza arancelaria de Estados Unidos) y el autogobierno (este año tienen que llegar todas las transferencias pendientes y se debe abordar un nuevo estatus). Una combinación entre necesidad y oportunidad está multiplicando los contactos.
La relación es fluida a todos los niveles aunque, por motivos de agenda, ambos gobiernos han tenido que aplazar hasta la semana que viene la reunión de la Comisión Mixta de Transferencias en la que iban a firmar que las instituciones vascas gestionen los permisos de trabajo para las personas extranjeras y la competencia sobre meteorología. La cita tendrá lugar la semana que viene en Madrid y la van a presidir la consejera Maria Ubarretxena y el ministro Ángel Víctor Torres, aunque también estarán presentes el vicelehendakari segundo, Mikel Torres, y el consejero Bingen Zupiria como responsables de las materias que se van a pactar. Con esta firma, la lista de competencias pendientes para cumplir en su integridad el Estatuto de Gernika bajará hasta las 25, pero aún quedan muchas muy espinosas para el Estado como los puertos y aeropuertos, las políticas pasivas de empleo y la gestión del régimen económico de la Seguridad Social.
Los asuntos de la reunión
Según informó Lehendakaritza, la reunión se desarrolló en “un clima de absoluta cordialidad y de confianza, que pone de manifiesto las excelentes relaciones que existen entre ambos ejecutivos”. Ambos abordaron la situación política y económica en el Estado español, la apuesta por la estabilidad política e institucional, el contexto geopolítico internacional, la política arancelaria y la respuesta europea, el nuevo plan industrial de la Unión, los fondos europeos, las infraestructuras, los proyectos tecnológicos, y el desarrollo del autogobierno y el cumplimiento del Estatuto de Gernika. La nota finalizaba con una “clara voluntad de colaboración y cooperación conjunta”.
Hasta ahí llegó la enumeración aséptica de los temas tratados, aunque a nadie se le escapa que la reunión se produce en pleno debate en el Estado sobre la quita de deuda a las comunidades autónomas de régimen común. Pradales ha recordado que las instituciones vascas no se van a beneficiar de ninguna condonación y ha sugerido que, si se permite que las autonomías de régimen común sigan incurriendo en deuda, debería estudiarse la posibilidad de que las haciendas forales tengan un límite más flexible porque su situación está saneada. Este debate, en cualquier caso, parece que tendrá un recorrido más largo y no se resolverá a corto plazo. En paralelo, ha resurgido la polémica por la conexión del tren de alta velocidad entre la comunidad autónoma vasca y la navarra por Ezkio o por Gasteiz, y el lehendakari quiere que el Estado presente cuanto antes los informes técnicos para tomar una decisión y salir de este bucle de declaraciones y confrontación entre instituciones y partidos vascos.
La lista de encuentros Pradales-Sánchez y las comisiones bilaterales
Pradales y Sánchez siguen engrasando su relación tras su primera reunión, el 26 de julio en Ajuria Enea, seguida después de la visita de Pradales a La Moncloa el 20 de septiembre en el marco de la ronda del presidente español con los líderes autonómicos, y la reunión del 27 de noviembre antes de celebrar por primera vez la Comisión Bilateral de Cooperación Permanente. Esa comisión tenía por objeto que la negociación de las transferencias se desarrollara con fluidez y que no se activara únicamente cuando el Gobierno español necesitara tener alguna concesión con el PNV para salvar votaciones. Y eso es lo que está pasando ahora, aunque la velocidad sigue sin ser la que querría Pradales.
La relación bilateral atraviesa por una especie de etapa dorada, también con las transferencias y el Concierto Económico: se han acordado dos competencias (litoral y cine) y la semana que viene se cerrarán otras dos (permisos de trabajo para los extranjeros y meteorología), por primera vez en 45 años está en marcha la Comisión Permanente entre ambos gobiernos, y la Comisión del Concierto ultima una cuarta reunión para alcanzar acuerdos sobre los flujos económicos entre ambos gobiernos y la visibilidad internacional de las haciendas forales.
El PSOE, por su parte, valora la buena disposición del PNV a la continuidad de la legislatura española y, aunque los jeltzales comprenden la posición de Junts y su necesidad de apretar, los socialistas han visto con buenos ojos que el PNV no empujara públicamente estos días a favor de una cuestión de confianza sobre Sánchez. El presidente español se ha referido en alguna ocasión a su relación con los jeltzales como una alianza de largo recorrido y estratégica, que se corresponde también con sus gobiernos en coalición en la comunidad autónoma vasca. La presencia del PNV le permite dar centralidad a su mayoría parlamentaria, con socios heterogéneos y algunos partidos en posiciones más extremas.