La eliminatoria se decidirá en el Bernabéu dentro de un mes, aunque el Real Madrid dio un paso de gigante ayer en Anoeta para plantarse en la final de la Copa del Rey. A la Real Sociedad le queda el consuelo de que un 0-1 no deja de ser un resultado corto, pero también es verdad que, salvo los primeros quince minutos, no fue el equipo que se esperaba aunque también tuvo sus opciones. Y todo ello ante un rival plagado de suplentes, lo que baja la nota del conjunto txuri urdin.
Cuando el Madrid se adelantó en el minuto 18 tras una excelente jugada del joven delantero Endrick, el equipo de Ancelotti pasó a dominar el juego. Sí es verdad que la Real tuvo sus ocasiones. Barrene, Oyarzabal y Kubo probaron a un Lunin que lo paró todo cuando se le exigió.
También las tuvo el Madrid, dos de Bellingham que atajó muy bien Remiro, y otra clarísima de Endrick que estrelló un balón en el larguero. Poco a poco la Real fue perdiendo fuelle físico y el Madrid se dedicó a que pasaran los minutos sabedor de que la eliminatoria estaba encarrilada y de que el segundo asalto lo disputará a favor de su afición. Tampoco ayudó el arbitraje sibilino de Sánchez Martínez, permisivo con los visitantes y todo lo contrario con los locales.